
La
fuerza de la necesidad hace que la gente se movilice, actúe y busque
mejorar sus condiciones de vida. Es así que surge Divercine, como idea
primero, a fines de 1991, como proyecto después y como realidad en
julio de 1992. Entonces no había en nuestro país una programación
de calidad, con films recientes, para niños y jóvenes. Y empezaron
a llegar
.
Ahora ya tenemos 17 años
de experiencia, algunos premios internacionales, y lo más importante:
muchos miles de niños que cada año pueden conocer las mejores
obras de corto y largometraje que se produce para ellos en todo el mundo.
La sede es en Montevideo pero tenemos sub-sedes en varias ciudades del Continente,
atendidas por colegas que se toman tan en serio el trabajo con niñas
y niños como nosotros.
Cada año presentamos
unos 100 títulos de 30 países, una selección rigurosa
que se nutre de films premiados en otros festivales de reconocida trayectoria,
obras de artistas de primer nivel y propuestas que nos llegan con tanta generosidad
como ganas de presentarse ante nuestro público.
No hay un fin de lucro
ni fama ni poder, normalmente los que trabajamos con niños sabemos
bien que vamos a estar siempre lejos de estos objetivos. Sobre todo en un
país como Uruguay donde los recursos para la cultura son tan escasos,
máxime si esa cultura se dirige al público menudo. Pero el esfuerzo
lo hacemos y renovamos anualmente porque vemos que existe un interés,
una necesidad por ver algo más, algo mejor que lo habitual en nuestras
pantallas. Y los productores y realizadores también se renuevan, felizmente,
aportando un caudal muy rico de imágenes y sonidos.
También es importante
destacar que este trabajo es de equipo, donde cada uno cumple profesionalmente
con su rol, ya sea traduciendo los textos, dando sus voces para hacer la traducción
simultánea, diseñando un afiche, informando a la prensa, editando
los videos para su exhibición, proyectando en la sala de cine o buscando
armar esa programación que respete al niño como ser pensante
y sensible.
Desafiamos a los adultos
para que concurran al menos media hora a Divercine, se sienten en la sala
y contemplen la atención y sensibilidad con que los niños disfrutan
de la programación del Festival. Es una experiencia que recomendamos
a todos, van a comprender que las niñas y los niños son algo
más que enanos pedigüeños.